Con esta expresión anglosajona se denominan a las grandes empresas que en caso de presentar situación de quiebra resulta menos costoso rescatarlas mediante ayudas públicas que dejarlas caer.
Las preguntas son: ¿resultan justas estas ayudas?¿realmente es más barato ayudarlas que dejar que se hundan? Particularmente me parece que estas ayudas no son ni justas ni baratas.
No me parecen justas puesto que existen miles de pequeñas y medianas empresas o autónomos que, atravesando una situación difícil que les obligue a cerrar sus puertas, no van a recibir ayuda alguna para salir adelante. En este caso, ¿por qué se debería ayudar a un gran empresa?.
Tampoco me parecen baratas. ¿Por qué subvencionar empresas dirigidas por gestores mediocres con el dinero de todos? Desde luego que cerrar empresas de este tipo supone miles de trabajadores despedidos y esto tiene un alto coste tanto público como político, pero quizás resulte más costoso el dedicarse a mantener empresas ineficientes cuyos directivos están confiados en recibir ayudas públicas cada vez que meten la pata.
Todo esto viene a cuento a raíz a la situación actual de las cajas y bancos de este país. Resulta difícil valorar la situación actual de estas entidades debido a las gran cantidad de inmuebles sobrevalorados en su activo y al aumento previsible de la morosidad, pero dentro del panorama financiero algunas entidades aparentemente son capaces de salir adelante sin o con pocas ayudas, y mientras tanto otras van a dilapidar miles de millones de euros, sin que los consejos de administración de las mismas hayan cambiado de manera relevante su equipo directivo o su política de gestión.
En este caso, ¿no sería más justo y barato dejar caer estas empresas y destinar ese dinero a actividades más productivas que aumenten la riqueza y capacidad productiva del país?



Completamente de acuerdo