Con esta expresión anglosajona se denominan a las grandes empresas que en caso de presentar situación de quiebra resulta menos costoso rescatarlas mediante ayudas públicas que dejarlas caer.
Las preguntas son: ¿resultan justas estas ayudas?¿realmente es más barato ayudarlas que dejar que se hundan? Particularmente me parece que estas ayudas no son ni justas ni baratas.
No me parecen justas puesto que existen miles de pequeñas y medianas empresas o autónomos que, atravesando una situación difícil que les obligue a cerrar sus puertas, no van a recibir ayuda alguna para salir adelante. En este caso, ¿por qué se debería ayudar a un gran empresa?.
Tampoco me parecen baratas. ¿Por qué subvencionar empresas dirigidas por gestores mediocres con el dinero de todos? Desde luego que cerrar empresas de este tipo supone miles de trabajadores despedidos y esto tiene un alto coste tanto público como político, pero quizás resulte más costoso el dedicarse a mantener empresas ineficientes cuyos directivos están confiados en recibir ayudas públicas cada vez que meten la pata.